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Lagom: más que sólo un estilo de decoración, una forma de vida.

Lagom

«Ni demasiado poco ni en exceso: la justa medida». Esta frase resume la filosofía de lagom, concepto de origen sueco que se refiere no sólo al consumo o decoración, sino a todo un estilo de vida. Linnea Dunne en Lagom, la receta sueca para alcanzar el equilibrio en tu vida explica, por ejemplo, que «un tipo de felicidad lagom no es ni exaltado ni eufórico, y claramente nada jactancioso, sino comedido. Y es precisamente esta cualidad de equilibrio la que parece ser el secreto de la felicidad verdadera y sostenible».

«A lo que aspira lagom en su esencia más profunda, es a garantizar que compensemos nuestras necesidades de una manera que constituya una invitación a la paz y la plenitud, más allá de lo que deseemos en la vida», escribe, por otro lado, Lola A. Åkerström en su libro Lagom, el secreto sueco de la buena vida. Explica que “vivir lagom” significa ser más consciente de nuestras emociones, de nuestro cuerpo y nuestro bienestar general.

Poniéndolo en términos de carácter, todos somos iguales: no estás por encima de nadie, pero tampoco sos menos. Se puede decir que “en el equilibrio se encuentra la virtud” y esto se aplica a todos los ámbitos de la vida, incluso en la cantidad de leche en el café.

Ahora que sabés de qué se trata esta filosofía, me gustaría contarte cómo se integra a la vida cotidiana.


LA DECORACIÓN: MENOS ES MÁS

El estilo de decoración lagom apunta a crear ambientes cálidos, simples, funcionales y armónicos siguiendo siempre la premisa de la cantidad justa y de que “menos es más”. Las claves para lograrlo son:

1. El orden y la limpieza son básicos para lograr el equilibrio perfecto en cualquier ambiente. Entonces, resulta necesario desprenderse de los objetos que ya no se utilizan.

2. La funcionalidad de los muebles es fundamental, por lo que hay que considerar el propósito de cada habitación y de los elementos que la decoran. Se busca tener muebles que funcionen como contenedores que ayuden a mantener el orden gracias a su espacio de almacenamiento, siempre teniendo en cuenta que la premisa es evitar la acumulación de objetos.

3. Priorizar colores neutros y claros. Los tonos pálidos como el blanco y el gris suave, y los tonos tierra son los más comunes, aunque también se pueden encontrar acentos en azul profundo y verde, o piezas en amarillo o naranja brillante.

4. Valorar la belleza de los materiales naturales y lo artesanal, haciendo las cosas «menos complicadas». El reciclaje (o mejor dicho, upcycling) es una pieza clave: darle una segunda oportunidad a los muebles y objetos de decoración. Es por esto que los DIY (do it yourself, o hacelo vos misma/o) se volvieron tan populares. Invita a darle una nueva cara y un nuevo uso a ese objeto que estaba olvidado.

5. Del punto anterior se desprende también la sustentabilidad, que también va de la mano con este estilo, ya que promueve evitar el consumo innecesario y a su vez, incentiva a que los materiales que predominan sean orgánicos y reciclables.

6. Invitar al mundo natural. Ambientes muy luminosos y con plantas que renueven el aire, aportan a la sensación de vitalidad.  


LA ALIMENTACIÓN: MODERACIÓN

Partiendo del fundamento de la sustentabilidad y respeto por el medioambiente, en una cocina lagom predominan los productos frescos y orgánicos. Pensá en comida casera hecha en casa, con muchos platos vegetarianos y una considerable reducción de la carne vacuna (de res) en el menú general.

Mas allá de los ingredientes en sí mismos, se puede pensar en una alimentación alineada al movimiento Slow Food. Esto significa comer con atención, valorando en especial la calidad y, por lo tanto, teniendo en cuenta la procedencia de las materias primas, los ingredientes y el modo de cocinarlos


LA VIDA: MODO SLOW

Al igual que con el resto de los ámbitos, se busca un equilibrio entre la vida social, el trabajo y el ocio. Para poder ejemplificar esto, voy a tener que referirme a los suecos: jornadas de trabajo flexible, 4 semanas de vacaciones al año, la posibilidad de realizar teletrabajo (incluso desde antes de la pandemia), respeto por el fika (el descanso que se toma entre 2 y 3 veces por día para tomar una taza de café sin pensar en el trabajo) y jornadas laborales de seis horas al día.

Pero va más allá de eso: también se disfruta de la naturaleza a pleno, se toman el tiempo para hacer ejercicio o sesiones de relajación y spa.


EL BIENESTAR: MINDFULLNESS

El objetivo es vivir una vida más plena, significante, amigable y respetuosa del medio ambiente, intentando no dejarse aturdir por el estrés cotidiano. Saber interpretar todos nuestros sentimientos, poder ponerlos en palabras y abrazarlos sin ningún pudor; desdramatizar los miedos y no darle importancia indebida a ninguna emoción. Aprender a sentir tanto lo bueno como lo malo y darle a cada emoción su lugar es la forma en la que vamos a saber disfrutar a pleno de cada momento.

Al igual que se busca tener conciencia de uno mismo, también se intenta asegurar la conciencia del prójimo: prestar especial atención a no hacer comentarios políticamente incorrectos (sexistas, racistas u homofóbicos, por ejemplo). Y a eso se refiere un conocido refrán sueco: “es mejor callar y que parezca que sepas menos que abrir la boca y despejar cualquier duda”.


EL CONSUMO: RESPONSABLE Y SUSTENTABLE

Para explicarlo podemos partir del pensamiento “no derroches y nada te faltará”. Hacer uso del dinero de manera sumamente consciente y planificada, evitando hacer gastos inútiles, es lo que dicta lagom. Pero esto no quiere decir que hay una restricción estricta a la hora de hacer una inversión, sino todo lo contrario: esta filosofía sostiene que vale más gastar en algo bueno y duradero que en algo económico pero de mala calidad. Además, se suma el hecho de buscar específicamente elementos que provengan de materiales nobles, sustentables y de comercio justo. Y acá es en donde entra la moda slow y el guardarropa cápsula: un estilo de moda versátil, sencillo, cómodo y que sea muy combinable.

De esta manera, se apunta a no comprar nada que no sea absolutamente imprescindible (por lo menos por un período de tiempo determinado). Los suecos incluso tienen una palabra específica para esto: köpstopp (se traduce como “dejar de comprar”).

Este es un resumen de todos los puntos que a mí, personalmente, me atrajeron de este término. En realidad, fui de a poco adoptándolos sin saber que todos formaban parte de esta filosofía de vida, y todos fueron aportando a construir una vida mucho más feliz. 

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